¿La menopausia hace que la piel sea más sensible al sol?

¿La menopausia hace que la piel sea más sensible al sol?

Puede que hayas empezado a notarlo en los últimos veranos.

Sales a dar un paseo, pasas un rato en una terraza o te tumbas al sol y, al cabo de un tiempo, tu piel parece reaccionar de una manera distinta.

Está más tirante. Más seca. Quizá incluso algo enrojecida.

Y las manchas que antes apenas se veían empiezan a hacerse más evidentes.

¿Es que ahora el sol te afecta más que antes?

En parte, puede ser.

Pero no porque el sol haya cambiado.

Porque tu piel sí lo ha hecho.

La menopausia también se nota en la piel

Cuando hablamos de menopausia, solemos pensar en sofocos, cambios en el ciclo, alteraciones del sueño o cambios de humor.

Pero hay otra transformación que ocurre a la vista de todos: la piel también cambia.

Con la disminución de los estrógenos, la piel pierde progresivamente colágeno y puede volverse más fina, seca y menos elástica. También puede disminuir su capacidad para retener agua y mantener una barrera cutánea fuerte.

Por eso, una piel madura puede sentirse más tirante, deshidratada o reactiva que hace unos años.

Y aquí aparece el sol.

Una piel que ha perdido parte de su capacidad para mantenerse hidratada y protegerse de las agresiones externas puede acusar más una exposición solar.

No necesariamente porque se haya vuelto fotosensible, sino porque ahora es más vulnerable.

¿Por qué el sol puede sentarte peor después de los 50?

Hay una segunda historia que se escribe al mismo tiempo que la menopausia: la de todos los años que has pasado al sol.

La radiación ultravioleta tiene un efecto acumulativo. No solo importa cuánto sol tomaste ayer o el verano pasado, sino todo el que tu piel ha recibido a lo largo de los años.

Y con el tiempo, ese daño puede hacerse más visible.

  • Arrugas.
  • Manchas.
  • Pérdida de firmeza.
  • Cambios en la textura.
  • Un tono menos uniforme.

Por eso es posible que una exposición que antes parecía no dejar rastro ahora se traduzca en una piel más seca, tirante o enrojecida.

Tu piel no está exagerando. Lleva años acumulando veranos.

Una piel más madura también necesita más hidratación

Hay un aspecto del verano del que hablamos menos: la hidratación.

Cuando pensamos en cuidar la piel frente al sol, solemos pensar inmediatamente en el SPF. Y sí, la protección solar es imprescindible.

Pero una piel madura también necesita mantener una buena hidratación y una barrera cutánea saludable.

Durante la menopausia, la piel tiende a perder agua con mayor facilidad. Y después de una exposición solar, esa sequedad puede hacerse todavía más evidente.

Por eso, en verano no basta con proteger.

También hay que hidratar, nutrir y ayudar a la piel a mantenerse confortable.

¿Cómo cuidar la piel madura en verano?

No necesitas una rutina interminable.

Solo prestar atención a lo que tu piel necesita ahora.

1. Protección solar, todos los días

No solamente cuando vas a la playa.

El sol está presente mientras paseas, conduces, haces la compra o tomas algo en una terraza.

Utilizar un protector solar de amplio espectro mineral como el 50SPF de Paymani, el último paso de tu rutina de mañana es uno de los gestos más importantes para prevenir el fotoenvejecimiento.

Y hay tres zonas que solemos olvidar con demasiada facilidad:

cuello, escote y manos.

2. Hidrata antes de proteger

Una piel madura puede agradecer especialmente una rutina que ayude a mantener sus niveles de hidratación y a reforzar su confort.

Puedes empezar con un producto hidratante y continuar con un tratamiento que ayude a mantener la piel nutrida y flexible.

Porque la hidratación no es solo una cuestión de cómo se ve la piel.

También es una cuestión de cómo se siente.

3. No confíes únicamente en el protector solar

El SPF es imprescindible, pero no debería ser nuestra única estrategia frente al sol.

Cuando vayas a pasar bastante tiempo al aire libre, busca también la sombra, utiliza sombrero y gafas de sol y, siempre que sea posible, ropa que cubra la piel.

Y recuerda reaplicar el protector según las indicaciones del producto, especialmente después de bañarte, sudar o pasar muchas horas al aire libre.

Entonces, ¿la menopausia provoca sensibilidad al sol?

No exactamente.

La menopausia no significa que, de repente, hayas desarrollado una alergia al sol.

Lo que ocurre es bastante más interesante.

Los cambios hormonales pueden hacer que la piel sea más seca, fina y vulnerable, mientras que los años de exposición solar acumulada hacen que sus efectos sean cada vez más visibles.

Por eso puedes tener la sensación de que ahora el sol te afecta más.

Tu piel no responde igual porque ya no es la misma piel.

Y eso no es algo que haya que combatir.

Es algo que hay que comprender.

Tu piel no está peor. Está en otra etapa.

Quizá la piel que tenías a los 30 toleraba mejor ciertas cosas.

Quizá ahora necesita más hidratación. Más nutrición. Más protección. Más mimo y cuidado.

No significa que tengas que renunciar al verano, esconderte del sol o intentar recuperar la piel de hace veinte años.

Significa aprender a cuidarla de acuerdo con el momento en el que está.

Porque cumplir años no debería significar estar permanentemente intentando parecer más joven.

Debería significar conocer mejor tu piel.

Y darle lo que necesita.

Este verano, además de protegerla del sol, recuerda algo tan sencillo como importante:

hidrata, nutre y protege.

Tu piel lleva contigo toda la vida.

Ahora merece que la conozcas un poco mejor.

Comentar

Tenga en cuenta, los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados.

Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.