¿Cómo amar tu cuerpo cada año?

¿Cómo amar tu cuerpo cada año?

En el mundo hay aproximadamente 4.100 millones de mujeres y, con ellas, 4.100 millones de cuerpos distintos, cuerpos reales y válidos. 

Reducir toda esa diversidad a un modelo de mujer, que se vende en la publicidad y el marketing, es una construcción cultural que podemos elegir cuestionar. 

No existe una única forma de belleza, ni una edad correcta, ni un cuerpo ideal al que llegar. La belleza no responde a una talla, a una silueta ni a un número.

Enero puede ser una buena oportunidad para replantear la relación que tenemos con nuestro cuerpo, desde un lugar sereno y realista. Porque amar el cuerpo es aprender a escucharlo, respetarlo y cuidarlo en cada etapa de la vida.

La belleza está en la diversidad, en la historia que habita cada cuerpo y en la manera en la que lo acompañamos con el paso del tiempo.

Este enero te proponemos algo diferente: unos consejos enfocados a relacionarte con tu cuerpo desde el respeto, el cuidado consciente y la aceptación.

1. Aprender a convivir con lo que no siempre nos gusta

Todas tenemos zonas del cuerpo que miramos con más juicio que cariño. Imperfecciones, cambios, marcas del tiempo. No se trata de negarlas ni de obligarnos a adorarlas, sino de dejar de tratarlas como un problema.

Piensa en tu cuerpo como en una relación a largo plazo. Incluso en las relaciones más sólidas hay aspectos que no nos entusiasman del todo, y aun así elegimos cuidar, respetar y convivir.

Tu cuerpo hace exactamente eso por ti cada día: te sostiene, te protege y te permite vivir. Que no cumpla con todos los ideales estéticos impuestos no invalida todo lo que sí hace.

Por cada rasgo que hoy te incomoda, hay otra mujer que desearía tenerlo. Por cada cana, por cada arruga, por cada cambio, hay una historia vivida.

Cuando aparezca el juicio, detente un momento. Respira. Recuerda que ese cuerpo es tuyo, que funciona y que te acompaña.

2. Celebra lo que tu cuerpo puede hacer hoy

El cuerpo no es solo apariencia. Es función, movimiento, memoria y sensibilidad.

Gracias a él puedes caminar, abrazar, crear, cocinar, escribir, cuidar, aprender y sentir. Cada día realiza procesos complejos para mantenerte viva, incluso cuando no eres consciente de ello.

Con el paso del tiempo algunas capacidades cambian y otras se transforman. La rapidez puede dar paso a la resistencia, la estética a la presencia, la exigencia a la conciencia.

Amar tu cuerpo también es reconocer lo que sigue siendo posible hoy.

3. Crear un entorno con una mirada más amable

La relación con el propio cuerpo se construye también en diálogo con el entorno.

Escuchar discursos constantes de rechazo o crítica hacia el aspecto físico refuerza una visión limitada y sesgada del cuerpo. En cambio, compartir una mirada más consciente ayuda a cambiar la forma en la que nos percibimos.

Si escuchas a una amiga criticarse, recuérdale todo lo que su cuerpo le permite hacer. Hablad de cómo la sociedad impone modelos irreales y de cómo, con los años, la belleza puede volverse más profunda, más serena y más auténtica.

La positividad corporal no es un lema. Es una forma de estar en el mundo.

Para empezar el año desde el cuidado

Este nuevo año puede ser una invitación a tratarte con más respeto, a cuidar tu piel y tu cuerpo desde la escucha y no desde la exigencia.

No se trata de cambiar quién eres, sino de acompañarte mejor en cada etapa.

Cuéntanos:
¿Qué valoras hoy de tu cuerpo? ¿Qué ha cambiado en tu forma de mirarte con el paso de los años?

Como siempre, nos encantará leerte.

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