Consejos para un cuello suave y liso
Con el paso del tiempo, la piel va contando su historia. Días al sol, risas, esfuerzos, noches largas… todo deja huella en el rostro y, de forma muy especial, en el cuello.
Su piel, más fina y delicada, pierde elasticidad antes y muestra los cambios con mayor facilidad. Es algo natural. Forma parte de la vida vivida.
La buena noticia es que, con una rutina respetuosa y bien formulada, el cuello puede recuperar confort, flexibilidad y una apariencia más uniforme.
Aquí te ofrecemos unos breves consejos, que esperamos te sean útiles:
1. Lo más importante, nutrición profunda.
Antes de pensar en firmeza o textura, la piel del cuello necesita nutrición y equilibrio. Cuando está seca o frágil, pierde flexibilidad y se vuelve más sensible al paso del tiempo y a las agresiones externas.
Abundance Cream está especialmente indicada para esta zona, ya que nutre en profundidad, refuerza la barrera cutánea y ayuda a mantener la elasticidad natural de la piel.
Aplicada a diario en el cuello (además de en cara y escote), aporta confort y suavidad, favoreciendo una piel más uniforme, elástica y suave.
Porque una piel bien nutrida responde mejor y se mantiene más flexible.
2. Reafirmar de forma progresiva
Superponer ácido hialurónico y principios reafirmantes bajo una barrera oclusiva (la que forma Abundance Cream) estimula la regeneración celular, aumenta la producción de colágeno y mejora la elasticidad de la piel.
La fórmula de Firming Serum con ácido hialurónico y extractos naturales reafirmantes potencia la hidratación y reafirmación de la piel, proporcionando resultados visibles y duraderos. Aplicado antes de la crema, actúa como un eficaz tratamiento que ayuda a mejorar la cohesión y la firmeza de la piel.
La combinación de Firming Serum + Abundance Cream permite trabajar el cuello de forma equilibrada, respetando su ritmo natural y sin forzar la piel.
3. Protege tu piel ante el sol
El cuello recibe sol todos los días. Caminando, conduciendo, tomando algo en una terraza… aunque no se piense en ello, está expuesto. Esta exposición continuada influye en la pérdida de elasticidad, la aparición de manchas y una textura menos uniforme con el tiempo.
Por eso, incluir protección solar en esta zona es un gesto esencial dentro de la rutina diaria, no solo en verano. Aplicar el protector con la misma delicadeza que en el rostro ayuda a preservar la elasticidad y el equilibrio de la piel a largo plazo.
El Protector Solar Mineral SPF 50 protege la piel del cuello frente a la radiación solar diaria mediante filtros minerales, a la vez que contribuye a mantener la piel hidratada y confortable. Su textura ligera permite integrarlo fácilmente en la rutina diaria sin resultar pesado ni dejar residuos visibles.
Aplicarlo como último paso de la rutina, con movimientos suaves y ascendentes, ayuda a cuidar una de las zonas más delicadas y habitualmente olvidadas.
4. Estimula la firmeza del cuello con ejercicios
Los masajes suaves pueden ayudar a estimular la circulación, favorecer el drenaje y mejorar la sensación de flexibilidad de la piel del cuello, siempre que se realicen con respeto y sin estirar.
Masaje manual
Aplica una pequeña cantidad de sérum o crema. Coloca las manos en la base del cuello y desliza suavemente hacia arriba, en dirección a la barbilla. Repite el gesto varias veces, sin presionar.
Gua sha
Con la piel bien nutrida, utiliza la herramienta casi plana sobre la piel. Desde la base del cuello, realiza pasadas lentas y ascendentes, siguiendo la línea natural del cuello. Bastan pocas repeticiones por cada lado.
Rodillo facial
Coloca el rodillo en la base del cuello y deslízalo hacia arriba con presión ligera. Este gesto puede ayudar a favorecer el drenaje y aportar una sensación de descanso a la zona.
5. Manipula el cuello siempre hacia arriba (nunca hacia abajo)
La gravedad actúa constantemente sobre la piel; no necesita ayuda adicional. Al aplicar el protector solar o hidratar el cuello o realizar masajes realiza siempre los movimientos hacia arriba para minimizar la flacidez. Comienza desde el escote o la base del cuello y desliza el producto hacia la barbilla.
El cuello no necesita muchos productos ni tratamientos agresivos. Menos es más (también aquí). Constancia, gestos adecuados y productos bien formulados son suficientes para mantener esta zona nutrida, flexible y cuidada.
El cuello es la continuidad del rostro y merece la misma atención. Acompañarlo con nutrición, protección y gestos conscientes permite que la piel se mantenga equilibrada, respetando su ritmo natural.


